En primer lugar, me gustaría explicarte muy brevemente por qué nos encontramos en la presente crisis económica para luego concluir este artículo ofreciendo unas cuantas sugerencias que ayudarán a algunos en los años por venir. Quizá piensas que este artículo no es importante porque no posees una casa o inversiones, pero ese modo de pensar está equivocado. Esta crisis va a tocar a todo el mundo de una manera u otra.
El consenso general es que el mundo está entrando en una recesión global. Se están perdiendo empleos, algunos bancos han cerrado, algunos de los mayores prestamistas del mundo han sido tomados por el gobierno y un paquete federal de ayuda sin precedentes de 700,000 millones de dólares ha sido puesto en marcha en un esfuerzo de librar algunos de los mercados crediticios. TODOS estamos siendo afectados en esta crisis. Los empleos peligran, las inversiones han perdido terreno y el mercado de los hogares está detenido. Cualquiera que posea un plan 401K de retiro a través de su empleador o ha invertido en la bolsa de valores ha recibido un impacto enorme en el pasado año.
La mayoría de los analistas concuerdan en que la caída actual comenzó en el sector de los hogares. Debido a las bajas en las tasas de interés alrededor del año 2002, más personas comenzaron a comprar casas nuevas o a refinanciar las que tenían. Los bancos comenzaron a prestar dinero cobrando interés variable a compradores no cualificados. El dinero era fácil de adquirir y los bienes raíces parecían ser una inversión atractiva porque los precios de los hogares aumentaban rápidamente. Algunos inversionistas comenzaron a tomar líneas de crédito contra los hogares que habían aumentado de valor para comprar otras propiedades, con la intención de colocarlas en venta a un precio inflado inmediatamente después de la compra (práctica que fue prohibida en varios estados).
Entonces se saturó el mercado de los hogares… Al mismo tiempo, las tasas de interés comenzaron a subir y aquellos que tenían pagos bajos en sus hipotecas variables comenzaron a pagar más dinero. ¡Y llegó la crisis! Las casas no se están vendiendo con la misma rapidez y las personas están atascadas, pagando hipotecas más altas en una o más propiedades, de manera que comienzan a delinquir en sus pagos. Los bancos se ven obligados a ejecutar las hipotecas, el pánico comienza a propagarse, más delincuencias, los bancos se quedan con deudas que no pueden ser pagadas, se congela el crédito, ahora los negocios no pueden obtener los préstamos que necesitan para mantener las cosas corriendo y comienzan los despidos.
De manera que, ¿qué hemos aprendido y cómo podemos prepararnos para lo que viene?
La AVARICIA es definitivamente uno de los factores que han alimentado esta crisis. Queremos más de lo que realmente podemos pagar y hemos aprendido que podemos tener los pequeños lujos de la vida comprándolos a crédito en lugar de ahorrar para obtenerlos.
Muchas veces oigo personas en la iglesia decir: “¡Oh, mira cómo el Señor me ha bendecido! Me acaba de dar este nuevo carro (o casa o lo que sea)”. La verdad es que el banco es el dueño hasta que lo paguemos, lo único que realmente poseemos son aquellas cosas libres de deudas. Tendemos a pensar que las personas son ricas porque guían un carro caro o viven en una casa cara. No, están viviendo COMO personas ricas – la riqueza de una persona se mide por lo que realmente posee y cuánto dinero en efectivo tiene, no por la cantidad que debe.
La Avaricia es un vicio horrible. La palabra de Dios dice que es PECADO, llana y sencillamente:
“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;” Colosenses 3:5
“Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.” Efesios 5:5
Conozco personas que tomaron líneas de crédito sobre sus hogares para tomar vacaciones, comprar carros y hasta comprar ropa. Estas mismas personas tenían llenas sus tarjetas de crédito con miles de dólares en compras, pagando una tasa del 19% de interés. Justificaban su comportamiento señalando cuánto valía su hogar y cómo pensaban venderlo en el futuro cercano para pagar la deuda. Y luego, ¡zas! El mercado de las casas se cayó y quedaron estancados.
Los siguientes años van a ser duros, así que, ¿qué podemos hacer?
En primer lugar, deja de vivir en negación. Haz un presupuesto basado en tus ingresos y mantente dentro del mismo. Corta las cosas sin las cuales puedes vivir si no te sobra nada al final del mes (como cable TV premier).
En segundo lugar, NO cortes a Dios de tu presupuesto mensual… Dale a Él lo que le debes escrituralmente – 10% de tu ingreso (lo cual se conoce como el “diezmo” – si tu pastor no te ha enseñado acerca de esto, no ha hecho su labor de instruirte en cómo ser bendecido por el Señor). Dios nos pide que le probemos en esta área de nuestra vida espiritual (Malaquías 3:10). Entrega tus ofrendas como para el Señor, no como para el hombre, ni siquiera como para la iglesia… Le damos a Dios. Si humildemente le ofrecemos lo que Él nos pide – Su bendición permanecerá en nuestras vidas (Proverbios 3:9-10).
Luego, comienza a pagar tus tarjetas de crédito y no compres NADA más con ellas hasta que lleguen a CERO. Sí, puede que tome un largo tiempo… pero si nos disciplinamos, ¡saldremos de esa deuda a un alto interés!
He aquí unos cuantos consejos sabios adicionales:
Sigue guiando tu carro mientras puedas. Puede que no sientas que estás “a la par” con los demás – ¡pero te sorprenderá la cantidad de dinero que ahorrarás!
Come en casa más a menudo… es mejor para ti y mucho más barato.
Consolida todas tus deudas de tarjetas de crédito la que tiene el interés más bajo y rompe las demás. La mayoría de los lugares aceptan Visa o Master Card.
Oblígate a guardar dinero cada día de pago y colócalo en una cuenta a la cual no tengas acceso fácil.
No lleves mucho dinero en efectivo en tu bolsillo… buscarás maneras para gastarlo.
No visites el “Mall” solamente para “mirar las vitrinas” – vete a la playa, a la casa de tu abuelita o cualquier otro lugar en que puedas divertirse sin gastar dinero.
Si estás estudiando a nivel universitario, déjame ofrecerte estos consejos:
Hay ciertas carreras que estarán en mucha demanda en los años por venir… ¡averigua cuáles son y métete en la que le interese más!
Si comienzas a estudiar, ¡NO TE DETENGAS! Deja el matrimonio para cuando te gradúe.
Si necesitas tomar préstamos estudiantiles, considera no tomar vacaciones de verano. Mientras más temprano formes parte del mercado de empleos, más temprano podrás poner tu vida en camino, pagar tu deuda y comenzar a construir tu futuro.
No te enlistes en las Fuerzas Armadas para pagar tu deuda universitaria. Hay una guerra y podrías encontrarte en medio de ella. Si sientes que tienes una responsabilidad patriótica de formar parte de la milicia – eso está bien, nuestros militares uniformados merecen ser honrados, pero no lo hagas para pagar tus estudios.
No dejes de ir a la iglesia. Dios es tu salvavidas eterno – si pierdes comunión con Él, lo has perdido todo.
Puede ser que este no sea el artículo más espiritual que he publicado en este sitio web, pero creo que provee consejo sólido para aquellos que quieren ser sensibles financieramente. Cerraré con un verso que estoy llevando al trono de Dios en oración:
Julio 20, 2008
Pastor David Barlock
El
CHISME

